Corea del Norte celebró ayer su sesión anual parlamentaria en un ambiente de creciente tensión regional, después de que el régimen de Pyongyang asegurara que está preparado para responder a un “ataque preventivo” de EE UU y condenase el envío de uno de sus portaaviones a la zona. La sesión de la Asamblea Suprema del Pueblo (Parlamento), convocada para coincidir con el quinto aniversario del liderazgo de Kim Jong-un, se celebra anualmente para ratificar las decisiones de política local adoptadas por el Partido de los Trabajadores o el Ejército.
Sin embargo, la actual situación de nerviosismo en la península coreana terminó por copar la atención, sobre todo después de que Pyongyang dijera que está listo “para reaccionar ante cualquier forma de guerra” que le plantee Washington, a raíz de que el Pentágono ordenara el envío del USS Carl Vinson.
El despliegue del portaaviones nuclear en la región responde al lanzamiento de un misil de medio alcance que Pyongyang efectuó el pasado 5 de abril y se produce justo después de que fuerzas estadounidenses destruyeran con misiles de crucero una base del régimen sirio como castigo por sus ataques con armas químicas.
Esta situación, unida a la insistencia de Pyongyang a la hora de desarrollar misiles nucleares capaces de alcanzar territorio estadounidense como vía para garantizar su supervivencia, hacen pensar en que el Ejército norcoreano podría llevar a cabo muy pronto una nueva prueba atómica o de proyectiles balísticos. Una muestra de fuerza de Norcorea reforzaría la imagen interna de la dinastía Kim en un momento clave, ya que, además del lustro de Kim Jong-un en el poder, el país celebra este sábado el 105 aniversario del nacimiento de su fundador, Kim Il-sung (abuelo del actual líder), y el 85 aniversario del Ejército Popular el 25 de abril.
Además, recientes imágenes tomadas por satélite en la base de pruebas nucleares de Punggye-ri (noreste) apuntan a que el régimen podría estar preparando su sexta detonación atómica subterránea. Por su parte, marines de EE UU y Surcorea realizaron ayer ejercicios militares en Pohang, 360 km al este de Seúl, actividad que si bien estaba programada, suma tensión al escenario.
En tanto, el mandatario estadounidense, Donald Trump, instó a China a colaborar para “solucionar el problema de Corea del Norte”, pero remarcó que su Gobierno está dispuesto a resolver la cuestión sin la ayuda de Beijing. “Corea del Norte está buscando problemas. Si China decide ayudar, sería muy bueno. Si no, solucionaremos el problema sin ellos”, indicó Trump en su cuenta de Twitter en referencia a los repetidos lanzamientos de misiles balísticos por parte de Pyongyang. Asimismo, agregó que durante la reciente visita de presidente Xi Jinping le explicó que “China conseguiría un acuerdo comercial con EE UU mucho mejor para ellos si resuelven el problema de Corea del Norte”.
SUSCRIBITE a esta promo especial